6 rutinas para dormir como un lirón

Darte una relajante baño, atenuar las luces, dejar de lado las tareas laborales retrasadas, … Hay cosas que todos sabemos aunque no lo apliquemos de manera automática y rutinariamente. Sin embargo, si aunque pongamos todo nuestro empeño, no logramos conciliar el sueño de manera adecuada todavía se puede ir más allá de la infusión y no disponer de elementos electrónicos en el dormitorio.

1. Haz ejercicio físico por la tarde.

Durante el sueño la temperatura cerebral y corporal baja considerablemente, por ello todo lo que hagamos por favorecer la hipotermia va a inducir a la somnolencia. Bajo este respecto, el deporte se convierte en un gran aliado, ya que si bien, en primeras instancias produce un calentamiento corporal, pasadas las horas produce el efecto contrario. Lo enfría. Por eso, si tu hora de irte a dormir es las 23 horas, las 19h. resulta una hora idónea para hacer deporte.

 

 

2. Ayuda a tu cerebro a olvidarse de todo.

Un par de horas antes de meterte en la cama lo ideal es que te dediques a tareas que no produzcan ansiedad o preocupaciones: lectura de una novela liviana, ver programas blancos de tv, escuchar la radio, etc. Acuérdate: no mires el correo, revises las cuentas del banco o emprendas discusiones acaloradas.

 

 

 

3. Cena antes de las 20h.

Esta práctica tan extendida por estas latitudes, la de cenar de manera tardía, es una enemiga obstinada del sueño reparador. La digestión no favorece el sueño, de manera general. Pero es que además, la posición horizontal de nuestro cuerpo puede traducirse en un reflujo del estómago al esófago. Por tanto, lo ideal es tomar costumbre de cenar, al menos, un par de horas antes de acostarse. Si pueden ser 3 mejor.

 

 

4. Duerme completamente a oscuras.

La luz procedente de la electricidad nos ha dado la posibilidad de crear días artificiales y esto, inevitablemente, trastoca nuestro sueño. Durante las horas previas al sueño, realiza una disminución progresiva de la luminancia de tu hogar. Asimismo, la osucuridad favorece la secreción de melatonina, la cual prepara a nuestro cerebro y le dice: ¡vete a dormir!

 

5. La cena, la justa.

Cenar de manera abundante repercute en el hecho de pasar una mala noche, hablando de descanso. Sin embargo, tampoco es adecuado cenar de manera demasiado liviana, pues el hambre tampoco es buena consejera. Por tanto, también es recomendable optar por alimentos nutritivos, bajos en contenido graso y de fácil digestión: pavo, verduras de hoja verde, pescados de tipo azul, frutos secos…

 

6. ¿Conoces la aromacología?

Determinadas plantas aromáticas, como la lavanda, demuestran eficacia llegado el momento de preparar el cerebro de desconectar el cerebro. Por ello, la aromacología, desarrolla un papel importante en determinados programas de recuperación del sueño. ¿Y si metes toallitas impregnadas en esencia de lavanda bajo la almohada?

 

¡Déjanos un comentario con tus sugerencias o tus trucos para dormir!

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