Ejercicios para los días en los que la pereza gana la batalla


Según el diccionario de la Real Academia, la fatiga «es una molestia ocasionada por un esfuerzo más o menos prolongado o por otras causas, y que se manifiesta en la respiración frecuente o difícil». Sin embargo, el cansancio es «la carencia de fuerzas como resultado de la fatiga». Y el caso es que, debido a lo que sea, hay días en los que decimos hasta aquí. Momento en el que los médicos replican: «ese es precisamente, el momento de activarse».

1. Tras el peor de los días en el trabajo. 

Ejercicios de intensidad moderada, running, cycling, actividades de tipo cardio o zumba. Aunque si lo que te va es el relax oriental, también puedes decantarte por el yoga. 
¿Por qué? Tras jornadas agotadoras, lo importante es reducir la sobreexcitación, permitiendo un adecuado descanso. Fuerzas nuevas. En las actividades mencionadas, la intención es estimular el sistema nervioso parasimpático como respuesta adaptativa y optimizando el descanso y la recuperación. En cualquier caso, debe tratarse de una actividad que produzca placer, que guste y no genere más estrés. 

2. Cansado de no hacer nada. 

Si llevas todo el día tumbado y, sin embargo, tu cuerpo te pide más, necesitas llevar a cabo una actividad sencilla que te permita huir de las garras de esa espiral viciosa de carácter depresivo. Acción: pasea, saca al perro, cuida tu jardín o terraza, rescata las tareas pendientes de la casa o hasta te puedes ir de compras. 
¿Por qué? Ante la desgana, lo importante es romper la tendencia. Cualquier ocupación, por fácil que parezca, requiere esfuerzo, aunque el esfuerzo que debemos de evitar en situaciones de colapso, es el de tipo mental. Los efectos positivos, una vez terminada la consecución de la actividad física, permiten disfrutar de sensaciones de vitalidad y euforia. Y es que, efectivamente, a poco que sea, liberamos endorfinas y serotonina, lo que se traduce en bienestar. Nuestros esfuerzos por levantar el ánimo, conducen al crecimiento de la autoestima y disipan cualquier atisbo de depresión. Y como decía aquel, «clínicamente probado». 

3. Llevas meses sin hacer nada y hoy aún no es el día para volver. 

Pues regresa de inmediato a lo que hacías antes y que tantas alegrías te daba. De manera progresiva y sin grandes alardes eufóricos. Vuelve a las caminatas diarias de media hora, a tomar la bicicleta, al gimnasio, a lo que sea, pero vuelve. 
¿Por qué? Puesto que nuestra forma física ha sufrido un parón en su evolución, o directamente, un bajón importante, debemos retomar la actividad anterior de manera gradual. Si comenzamos con la misma fuerza del pasado, la recaída puede ser igual de potente, y lo más probable es que no aguantemos o nos lesionemos. Mira, varios estudios, han demostrado que caminar 10.000 pasos diarios (unos 5 kms), pueden compararse con los beneficios del running, con la ventaja de un impacto físico menor. Disminuyen las posibilidades de sufrir hipertensión, el colesterol, la diabetes, las enfermedades de tipo cardiovascular. A mayor actividad realizada, mayores beneficios. 

4. «Ya he hecho demasiado por hoy». 


Frase típica tras un largo día de viaje, demasiadas horas al ordenador, etc. 

Realiza estiramientos musculares, tanto en espalda y brazos, como en piernas. Toma conciencia de las posturas corporales y de las series de respiración, completas y profundas con objeto de alcanzar la relajación total. 

¿Por qué? Tras un largo periodo sentados o en pie, nuestro aparato locomotor tiende a reaccionar originando alteraciones en sentido negativo: contracturas musculares y acortamientos, detrimento de las curvaturas fisiológicas de la columna, una defectuosa colocación de los apoyos de pies o cadera, cansancio general, dolor localizado, … Con los ejercicios de estiramiento se recupera el estado natural de los músculos, los ligamentos o los tendones. Prolonga cada estiramiento entre 30 y 60 segundos. Lo que el cuerpo te deje. 

5. Has hecho demasiado ejercicio. 

Bien sea por una largo entrenamiento en el gimnasio, una interminable mañana de gestiones o una pesada tarea de carácter doméstico. 

Trata de recuperar el estado natural del organismo con una hidratación adecuada y una nutritiva y variada ingesta. Y, ante todo, descansa el máximo posible con un reconfortante sueño. 

¿Por qué? El sueño es la modalidad regenerativa preferente del organismo, ya que es la que faculta que vuelva a su estado natural y de equilibrio biológico, calculando un lapso de entre 24 y 48 horas. Aunque en situaciones extremas, este proceso de recuperación llamado homeostasis, podría durar hasta una semana o más. Por ejemplo, una persona que nunca ha hecho deporte y efectúa una maratón
La alimentación, por otra parte es clave en el proceso de recuperación gasto energética, pues repone a nuestro organismo del desgaste de sustancias y nutrientes. Como recomendación a sobreesfuerzos puntuales, nunca nos podemos olvidar de la alimentación. Si hemos realizado un ejercicio de larga duración y una intensidad media, no te olvides del pan, la pasta, los cereales, el arroz, las patatas… y, de tomar proteínas con una bajo aporte graso si, la actividad ha sido de carácter breve pero intenso. 

Y muy importante: nunca te saltes las comidas, realizando unas 5 ó 6 al día. Lo único que lograremos eludiendo una de nuestras ingestas diarias es un uso erróneo de nuestras reservas de glucosa natural, lo que va a desembocar en una situación en la que nos encontremos sin fuerzas y sin energía para afrontar la siguiente jornada. 

Además, y como recomiendan nuestros expertos, con objeto de evitar el agotamiento físico total, la hidratación es primordial. Y si el agua te cansa o te aburre, recurre a los zumos o a cualquier otro tipo de bebidas de procedencia natural. Y si realmente te encuentras en esa situación de agotamiento, por primera vez, y sin que sirva de precedente, te recomendamos que no hagas nada. Túmbate y disfruta de lo que es no hacer NADA. 

Si te ha gustado no olvides hacernos un comentario. ¡Nos hace mucha ilusión!
Share