LA BEHOBIA TXIKI SE ALÍA CON UNICEF

3000 niños los que correrán a favor de UNICEF en el mini estadio de Anoeta el próximo sábado día 10 de noviembre en la Behobia Txiki

Como cada año 3000 niños correran a favor de otros niños. Y este año … Correrán para mejorar la vida de miles de niños de la Emergencia en Siria. Los fondos recaudados serán destinados por UNICEF a la emergencia en SIRIA para hacer frente a la situación derivada de la misma.En la carrera participan niños de entre 0 y 13 años y cada uno de ellos dona 1 euro a favor de otro ñiño, para hacer de su vida una vida mejor.Para que todos los niños y niñas que viven este horror día a día no vean vulnerados sus derechos. Porque un mundo mejor es posible para todos y todas. Porque tienen derecho a una vivienda, a crecer en un entorno seguro, a ir al médico y al ir al colegio…

 En este sentido, la aportación de esta edición ira íntegramente destinada a la Emergencia en Siria donde UNICEF está trabajando en condiciones complicadísimas para llegar a los niños, las niñas y sus familias atrapadas en la violencia de una guerra que, comenzó hace más de 7 años, y que ha truncado la vida y esperanzas de miles de personas obligándolas a huir de sus hogares para salvar la vida y proteger a los más pequeños de la violencia y crueldad. Entre disparos y explosiones las vidas de los niños y las niñas de Siria se apagan en silencio.

Más de 8 millones de niños y niñas necesitan ayuda humanitaria urgente, los más pequeños no han conocido más que dolor y sufrimiento. No saben lo que es vivir sin la amenaza constante de las bombas y violencia.

 Este año nos hace especial ilusion que sea Richard Oribe – tambor de Oro 2018 – quien recoja la donacion que la Behobia Txiki hace a favor de UNICEF porque para UNICEF el deporte es muy importante para el desarrollo de la infancia por los valores que trasmite.

 

 La entrega tendrá lugar el próximo sábado 10 de noviembre a las 15.30 en el mini estadio de Anoeta
La behobia txiki entregara un euro de donacion por niño participante.

 Gracias a Behobia – San Sebastián y Richard Oribe, al otro lado de las medallas por hacerlo posible.

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