¿Odias las mañanas? 6 tips para cambiarlo todo


El comienzo de la mañana es, sin lugar a dudas, el momento más importante del día, instante en el que comienza a brotar la positividad y la productividad. Idílicamente, tienes una app interior que fluye el ritmo natural de tu ser interior, el cual prepara y avisa de los mejores momentos que por venir están. Eso si ha superado nuestra lucha ante la sacudida del sueño REM profundo junto al sonido del despertador. Porque la realidad, a veces es otra, y nuestra app interior a veces, se bloquea.

Pero levantarnos con el pie derecho es sólo una parte de la batalla con la que tenemos que lidiar. Unos buenos hábitos de higiene del sueño pueden darle la vuelta a un posible ‘día de mierda’.

1. Continúa desconectado un tiempo más. 

Además de apagar el despertador, aunque éste se encuentre inmerso en el smartphone, resiste la tentación de consultar tu correo electrónico, el whatsapp, las redes, etc. El resto del día serás esclavo de la tecnología, por lo que no cabe duda que ese tiempo de la mañana merece la pena dedicarlo a tu persona, tus reflexiones y pensamientos… La noche antes desactiva todo tipo de notificaciones, push ups, globos, o como les llames para evitar la posterior tentación. Ya habrá tiempo de reconectarte.

2. Cambia el primer café de la mañana por un vaso de agua con limón recién exprimido. 

Esta infusión posee múltiples y variados beneficios con propiedades beneficiosas exclusivamente en ayunas. Quema la grasa sin destruir músculo, limpia la boca y la garganta y te da un impulso de energía. Después, espera al menos 30 minutos antes de cepillarte los dientes, beber o comer. Esta, puede ser una decisión difícil para los adictos a la cafeína, pro piensa que es estirar el tiempo 30 minutos. Te quedan 23 horas y 30 minutos por delante…

3. Toma asiento de manera apropiada.

Aunque parezca una tontería, hay muchos caminos equivocados que conducen de la cama al mundo exterior.  Gira tu cuerpo hacia tu lado derecho y empújalo hacia una posición sentada, parando la espalda en posición recta (sin corvaturas). Es la mejor manera de levantarse, evitando la presión en el corazón y la espalda. ¡Y si te apetece estírate hacia el techo estirando más aun la espalda!




4. Establece y concreta tus metas para el día. 

Mientras te estiras en la cama o preparas tu agua de limón matinal, comienza a establecer metas factibles para el día, pero con una condición: limítalas a 3. Esto podría suponer preparar tu comida para evitar comer fuera y ahorrar, asisitir a la clase de Yoga de mediodía o programar la cita con el médico que tanto estás posponiendo. Échale imaginación a tus necesidades. 


5. Vuelve a estirarte. 

Parece tan obvio… pero la gran mayoría de la gente olvida estirarse. Puedes hacerlo en la cama, sobre un suelo acolchado, con la wii, en el parque, la playa, donde quieras pero hazlo. Y tanto tiempo como gustes. Arranca tu cuerpo de inmediato y llénalo de energía para estar al 100% de inmediato. 



6. Medita. 

Y no lo ignores sólo porque suene aburrido o pienses que no tienes tiempo para ello. La meditación es tan aburrida, larga, corta, estricta o entretenida, como tú la hagas. Una meditación exitosa podría suponer tan sólo unos pocos segundos diarios. Sin embargo, y en una posición cómoda, despejar la mente y librarla de malos pensamientos para el resto del día, incluso en un tiempo inferior al minuto, puede ayudarte a lograr la claridad mental y el bien espiritual que prepararán el escenario del día. 


Y si los hábitos que llevas a cabo cada mañana no suponen resultados satisfactorios, ¿por qué los continúas haciendo? Céntrate en los que realmente se ajustan a tus satisfacción personal y prioriza. Prueba, prueba y vuelve a probar hasta dar con lo mejor para ti. 


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